un poco de historia…

Nuestra misión

es siempre la necesidad de servir al otro,

la que nos empuja a crecer, a hacer cosas nuevas.

De ahí que un proyecto que surgiese a “petit comité” para ofrecer algo diferente a todos nuestros hijos, haya evolucionado tan rápidamente hasta lo que tenemos ahora, y que el Señor seguirá bendiciendo seguro, llevándolo hacia donde Él quiera que lleguemos.

Corria el año 2003…

… cuando varios matrimonios reunidos un día cualquiera, en una comida cualquiera, surgió la idea de crear un campamento de verano para los jóvenes de la parroquia San Isidoro de Valencia, España.
La idea fraguó, y tras el visto bueno del entonces párroco, el padre Ismael, comenzó este proyecto.
Se formó un equipo de monitores, todos con titulación acreditada, y se programó el primer campamento para el verano de 2004, con sólo 27 niños y niñas. Durante los años siguientes el grupo creció, tanto en monitores como en acampados.
Por otro lado, la situación precisaba continuidad a lo largo del año con este tipo de actividades, por lo que se propuso realizar también diversas jornadas de un día de duración de manera periódica, no sólo excursiones, sino talleres, visitas a residencias de ancianos, etc.
Con el tiempo surgieron otras iniciativas, como los diferentes voluntariados, cursos de formación para monitores de actividades de tiempo libre, el urbanSANISI, campamento urbano, o el oratorio de los niños pequeños…

En todo este tiempo hemos descubierto que SANISI no es sólo un proyecto, un campamento, un grupo de gente, unas actividades… SANISI es mucho más. Es una VIVENCIA por la que ya hemos pasado muchas personas.
Y todo gracias a los tres párrocos que nos han precedido, guiado y confirmado en todo este “tinglado” (sirva esto de homenaje al padre Ismael Fos por ser la persona que abrió la puerta a SANISI, a Luis Gallardo y Salvador Batalla).
Y cómo no a vosotros los padres, que habéis confiado en nosotros para que nos hagamos cargo de vuestros hijos, y participemos en su educación como personas, y como cristianos.
El Señor nos ha bendecido hasta el día de hoy, y seguro que seguirá haciéndolo, porque es aquí donde TODOS nos encontramos con nosotros mismos y con Jesucristo.
A todos, ¡muchas gracias! y, sobre todo, enhorabuena por esta grata EXPERIENCIA que habéis hecho posible y en la que estáis totalmente inmersos.